Yuan Chen

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Cazar

In Uncategorized on July 22, 2008 at 9:31 pm

Un latido. Dos. Tres latidos.

Los altavoces vibran y el suelo se mueve como si estuviera ocurriendo un terremoto inevitable. Este olor mágico a vivo, a ser humano me enamora, me enciende, estoy eléctrico, quiero más, quiero hasta que mi cuerpo estalle en pedazos de cristal. Un montón de tentáculos que intentan estrangular almas, entre ellas, la mía que deambula en el camino de la desesperación. Esperando a ser comida.

Una mirada, dos, tres miradas.

Sé el lobo del rebaño. Saborea la mejor carne.

Juntarnos, friccionarnos y enjuagarnos con nuestra propia saliva, todo forma parte de esta culminación. Oh. No pares, sigue, corre y alcana la gloria. 

Lo oyes. Escúchalo. No, la sala de las torturas está quieta, o quizás, parece que se mueva todo más despacio. Solo estás atento de la presa que desea ser sacrificada. Un sentimiento recíproco. Querer y ser querido. Sucumbir al éxtasis. 

En un parpadeo eres una serpienta. Una víbora. Una mamba negra en metamorfosis. La sierpe que danza. La sierpe que abre la boca.

Uno, dos… tres mordiscos. (en tan solo una micra de segundo)

 

The Ting Tings – Great DJ 

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Palabras incuestionables

In Uncategorized on July 17, 2008 at 11:23 pm

¿Has sentido alguna vez la necesidad de decir algo o hacer algo en el momento preciso pero ver como tus impulsos se ven reprimidos? A raíz de una corta conversación pero inspiradora con una buena amiga me he dado cuenta de la cantidad de cosas que nos callamos a largo de nuestra vida. Cosas que pensamos sobre otras personas. Comportamientos que no paramos de reprimir. A mis pocos años de vida he llegado a la conclusión de que el ser humano no para de reprimirse a uno mismo para convertirse en lo que tendría que ser una buena persona.

Desde el momento que nacemos, somos animales, bestias sin control. Lloramos, queremos comer, cagar y hacer pis en todas partes. Trepamos árboles sin saber qué es el miedo o el temor a caer y rompernos la cabeza. Y luego es cuando la civilización se nos cae encima dándonos de pleno con órdenes a las que atender para en un día convertirse en el ciudado perfecto. Aprendemos que tocar cosas del suelo no está bien, que aceptar dinero de desconocidos no puede tener buen fin o que siempre miremos a los lados al cruzar. Son cosas que aceptamos y que luego no muchos cuestionan más allá. Empezamos a reprimir ese instinto interior que racialmente nos vuelve humano. Claro está esto no es una ecuación perfecta sino con demasiados parámetros para saber el resultado exacto; nunca es el mismo en ninguno de los sujetos, si lo fuese no tendríamos delincuencia, crímenes, pensamientos separatistas o simplemente seríamos perfectos acorde a un cánon establecido.

Es tan paradójico que la palabra reprimir denote una connotación negativa, pues si uno lo piensa un poco ¿ No es la educación una forma casi irreversible de represión? Por supuesto nos condicionamos con cualquier acto que hacemos en nuestra vida. Crecer es condicionarse e ir reprimiendo actitudes que uno cree correcto. En ningún momento defiendo que la educación sea negativa, esto siempre dependerá de lo que se defina en cada caso por educación. Por poner un ejemplo, siempre han considerado la educación del hogar la esencial para desenvolverse luego en un entorno superior y más complejo. Los padres son adultos que ojos de a un niño en la mayoría de los casos son contemplados como adultos a los que admirar y querer. Los niños naturalmente no tienen un pensamiento tan profundo como puede tener un adulto, así que asimila de sus padres todo lo ve y escucha. Si en el caso de que en esa familia tuviese un padre machista y tuviese ciertos comportamientos con los que el niño crece y asimila como normales, ¿ sería esa una educación correcta? Realmente nadie lo puede aclarar. Los padres creen o piensan o quizás sientan que tienen un poder total sobre sus hijos y que ellos deberían crecer a semejanza de ellos, sino no existirían refranes como de tal palo tal astilla. Pero si esto fuese cierto, creo que nunca saldríamos de la cueva todavía.

La verdad es que es complejo saber dónde está el límite entre lo correcto o moralmente aceptado y cómo es posible cambiar esos límites a alguien que durante tanto tiempo ha considerado algo normal o con razón. Es díficil cambiar opiniones especialmente una opinión que ha sido aceptada durante … dejémoslo en demasiado tiempo. Y aquí es cuando entra la explicación de la represión. Durante todas nuestras vidas pensamos o quizás sin objectar aceptamos en lo correcto y cierto que es algo. Reprimir es convencer, o marcar lo que está inmaculado. Luego nos damos cuenta que es tan díficil cambiar, pero diría que lo único que necesitamos es una visión más allá, no necesitamos cambiar, quizás recuestionar, redimensionar, pero cambiar por completo o en el gran sentido de la palabra, no, definitivamente eso sería muy díficil. 

La represión entra especialmente en juego al hablar de las dichosas relaciones humanas. Debido a una educación, un pensamiento inculcado por nuestra familia o nuestra sociedad, desenvolvemos un pensamiento sobre otras personas, pero claro, no decimos todo lo que pensamos o al menos a todas las personas del mundo mundial. Eso también lo llamaría represión al final y al cabo. Pensar que una persona es atractiva y no decirlo es represión, aunque algunos lo llamen no-ser-demasiado-directos o timidez. ¿Pero si piensas algo realmente y no lo dices, no es una forma de reprimir pensamientos y tu libertad a decirlo?Esto varía mucho entre persona y persona. Por supuesto tenemos diferentes culturas y lenguas  cada uno de nosotros que comprende y envuelve un pensamiento demasiado profundo que más que un blog, daría juego de qué hablar para una enciclopedia. También se tendría que tener en cuenta qué dice uno. Vivo en España y muchas cosas están aceptadas, pero muchas otras todavía no. Especialmente en este lugar llamado Galicia que todavía sigue un poco cerrado de mente, pero en fin, algún día saldrá de la susodicha cueva. Pero como Galicia muchas partes más. La libertad de expresión se llama libertad por alguna razón, eres libre de decir algo. Pero nosotros mismos nos reprimimos y no lo decimos. Cuán todo sería mucho más fácil si nos lo dijéramos todo directamente, sin puntos ni comas ni pelos en la lengua. ¿ No sería la comunicación mucho más eficaz? Hablo de algo utópico y de hecho no soy una persona especialmente abierta. De hecho, me guardo muchos sentimientos y me cuestan expresarlos, pero por supuesto que los tengo. Una persona es un mundo o dos enteros. 

Mi conclusión es que la comunicación tendría que ser fluída, reprimirnos de cosas que pensamos realmente no tiene buen fin, al final nos comemos el coco, tenemos remordimientos o quizás algunos se sientan más tranquilos por guardarse pensamientos íntimos, pero creo que realmente si quieres puedes. ¿Para qué pensarse tanto en lo que va a pensar la gente de ti? Ser un poco sinvergüenza tiene muchas ventajas, pero lo más importante es ser sincero con uno mismo. ¿Reprimir? Es inevitable. ¿Reprimirse más todavía? No gracias.