Yuan Chen

Ohlala, ya estoy en Glasgow!

In Travel, Viajes on August 13, 2008 at 9:06 pm

La tarde del 12 de Agosto me bajé del avión con un sabor amargo en mi boca, el sabor del adiós. Un nuevo país que descubrir, nuevas voces y nuevos colores. Aunque a veces te sorprendes de lo pequeño que es el mundo, cuando me subí al Gatwick Express vi a una familia con cara de perdidos. Mis instintos me decían que eran españoles, es algo que puedes saber por una razón desconocida, y de hecho no erré en mi deducción. Llegué a Victoria y me mi cabeza daba vueltas. ¿Qué tengo que hacer? Solo imaginad a un chino con una mochila gigante y otra más pequeña por delante además con una bolsa con una tarta de Santiago en ella, ese era yo en ese momento. Eran sobre las cuatro o quizás cinco. No tenía ni idea de qué hacer, me convencí de que no quería tener nada planeado, sólo sabía que a las once y cuarenta y cinco tenía mi bus para irme a Glasgow. Tampoco sabía cuando Rowan me iba a recoger. Vivir en el misterio y en la incertidumbre tiene su morbo, como conocer a desconocidos. Dejé mi mochila grande en la estación y después de echar un vistazo a mi Lonely Planet tenía más o menos plan.

Tenía sobre 5 horas para volver antes de que cerraran el depósito de equipaje. Caminé observando cada edificio construido, mirando a los ojos de la gente londinense que caminan rudamente veloz. Los edificios son en su mayoría de pocas plantas, una o dos. Con fachadas seculares que se conservan de una forma muy decente. Caminé sin saber por donde iba, pero seguía andando. Seguí unas señalizaciones y llegué al Buckingham Palace, donde un cantidad asombrosa de turistas miraban a los guardias con sombreros peludos funkies tan graciosos. El día estaba precioso, ni siquiera notaba frío, incluso al caminar tuve que quitarme la camisa para quedarme con la camiseta solamente. Me senté en la plaza donde la gente se sacaba fotos y sonreía. Había una mujer vestida de una forma muy rococó, con un traje de señora verde claro muy hortera hacía malabares con tres bolas mientras intentaba respirar como podía, sus tacones eran más largos que su propio pie. Parecía una broma surrealista personificada. Luego caminé por The Mall, un paseo con árboles muy bonito para llegar a Trafalgar Square. Por el camino me encontré con el museo de arte contemporáneo, quisiera haber entrado pero tenía pocas horas y quería tener mi primera impresión de Londres hecha antes de volver por segunda vez. El museo tenía una pequeña tienda con muchos libros interesantes, recuerdo uno “Art and Sex”, también recuerdo una postal de un tío chupándose un dedo del pie. Llegué a Trafalgar Square, donde estaba una pantalla gigante donde estaban echando las Olimpiadas y diferentes ads de London 2012. Me senté un rato sobre uno de los varios periódicos gratuitos que reparten en cada esquina y contemplé el espíritu deportivo reflejado en una pantalla. El National Gallery estaba cerrado, pero ya lo visitaré. Luego caminé hacia Picadilly donde está la estación de Charing Station. La mítica fotografía de los neones de TDK venían a mi mente mucho antes de que llegara. Una vez allí me senté al lado de la estatua de Eros, un rato mientras italianos se hacían fotos, una chica y un chico de origen desconocido jugaban a las cartas, personas solitarias esperando a nadie, gente callada. Después seguí caminando y llegué a Oxford Street, la primera tienda que vi fue la de GAP, pero seguían muchas más. Recordé el vértigo que me da la Altura. Un lugar alucinante para hacer compras con un bolsillo bien armado, porque sino otros como yo, prefieren mirar. Entré en varias tiendas que me gustan demasiado para rechazar mis instintos, UNIQLO estaba cerrando y no pude probarme unos pantalones fit verdes, había demasiadas cosas en TOPMAN como para comprar alguna. Al final no compré nada. Tenía demasiado peso encima como para comprar algo extraordinario. La gente de Londres viste de una forma muy austera, muchos tienden a vestir con traje de gamas oscuras y pocos son originales, pero quizás será porque andaba cerca del SOHO. No puedo negar tampoco mi pasión por las chaquetas largas inglesas, echo de menos mi cazadora de Izzue de material-que-se-parece-a-terciopelo-negro.

Eran las nueve y tenía que cenar. Por el camino, me había comido las dos manzanas que había traído de Vigo, pero necesitaba algo más completo. Caminé y caminé, pero los restaurantes que se hallaban abiertos estaban fuera de mi límite económico, quizás no, pero mi plan es gastar menos de 200 libras en todo el viaje, sí señores todo un récord en el país británico. Al final acabé comiendo un sándwich de pescado en un Spar, lo que fue realmente asqueroso. Tenía menos de una hora y media para volver, llegar a tiempo y recoger mi equipaje. No estaba seguro si iba a llegar a tiempo. Así que me dispuse a usar el metro y llegar en menos de 10 minutos, pero… no estaba dispuesto a pagar cuatro libras por dos estaciones! Así que caminé y caminé a toda velocidad, había pensado en coger otra ruta, pero cuando me perdí en Whitehall Street (creo) donde pude visualizar el Big Ben. Al final recurrí por hacer el mismo recorrido pero en sentido contrario y sin darme cuenta había llegado en menos de media hora. Recogí mi equipaje, y esperé en la estación hasta que el bus llegara. Noté que mi estómago me pedía algo caliente, y al final compré una samosa vegetal y una ricotta de espinacas. A la mañana siguiente, después de una noche de moverme mucho en mi propio asiento y de dolor de culo, llegué a Glasgow con una hora de retraso.

Glasgow es una ciudad un poco más industrial, pero tiene su magia. Muchísimos edificios neoclásicos preciosos y también edificios modernos. Hoy fue un día muy activo por la mañana. Rowan y yo cogimos las bicis y dimos una vuelta por Pollock Park nominado el mejor parque europeo del 2008. Sinceramente tiene bien merecido este título. El parque es de una dimensión vasta y cuenta con una gran cantidad de hermosos jardines, en el centro de uno de ellos hay un árbol (no sé cuál era), pero tenía una pinta muy Sleepy Hollow, un árbol con gigantescos brazos que parecían moverse con el sonido de las hojas. Luego visitamos un exposición de tapices de seda traídos de Uzbekistán y exposiciones permanentes de China, Egipto, etc. Fue interesante, aunque prefiero el arte moderno. A la vuelta, preparamos la comida: halloumi frito con orégano con pan multicereales casero y una ensalada. Después fuimos al Tramway, una instalación sobre el antiguo tranvía. Había una interesante exposición de una artista contemporáneo aunque no le encontré el significado, aunque me gustó mucho el material de las figuras. Luego colgamos deseos en el árbol escocés con el nombre de mi amiga, finalmente nos echaron del parque porque había saltado la alarma de incendios. Volvimos a casa, dormimos un rato y luego sobre las 4 salimos de nuevo. Visitamos el Lighthouse, un edificio con exposiciones de arquitectura y arte moderno. Intentamos visitar el Gallery of Modern Art, pero cerraba a las 5. Luego dimos unas vueltas por el centro y finalmente comenzó a llover de una forma no muy agradable, así que decidimos por no salir por la noche y quedarnos vagueando en la casa de Rowan. Por cierto, es una casa preciosa y misteriosa. Con un montón de libros, el típico techo de casas antiguas del siglo XIX, miles de cosas retro, me gusta! Eso ha sido todo hasta ahora. Pronto más.

tomorrow Edinburgh!

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